Respeta al viento. Días serenos que invitan a la reflexión, a la pregunta universal que resuelve la existencia, al conocimiento del cómo y porqué de las cosas. Días que han pasado y que envuelven al alma con un fresco abrazo de vida. La luz del otoño que avanza nos muestra el delicado balance de la energía que mueve a nuestro planeta. Voltea al cielo y siente el viento, siente la energía benéfica que te grita a todos tus poros lo maravilloso que eres y la suerte que tienes al participar del acontecimiento que día a día nos muestra la madre naturaleza.
Pero existe otro lado, la cara B de todo esto. Proviene de la misma creación de la naturaleza, pero desafortunadamente le ha pagado con desprecio, dolor y odio. Es el mismo ser humano del que te hablo. Él puede ser como un ángel por sus acciones, pero también puede ser como un demonio. Hace poco, fui testigo de un video en donde se muestra la crueldad con que se trata a los animales que el ser humano “destina” para la obtención de pieles que servirán como adorno de ropa. Es increíble el grado de dolor que se muestra, y más increíble el nivel de insensibilidad que se observa en las personas que se encargan de cometer semejantes actos. No sé si la “gente” que usa ese tipo de pieles sea consciente de lo que provoca al comprar estos artículos. Es el clásico círculo vicioso.
Pero volvamos a asuntos más positivos, nuestro tema principal: la naturaleza. Tengo enfrente de mí a otras manifestaciones de la naturaleza, por supuesto, está de más decir que todo lo que ella hace es muy bello. A todas partes que volteo observo detalles que me maravillan y me hacen sentir más amor de lo que normalmente siento. Amor por sentir, ver, escuchar, saborear y oler, estas manifestaciones de energía que me rodean a cada momento. Son detalles que ninguna persona debe de perderse si de verdad quiere conocer, aprender el sentido de encontrarse en este momento y en este lugar de la existencia. Así que fuera depresiones, fuera amarguras, que los problemas que nunca faltan son nada en comparación del amor que nos rodea. El ser humano, en su totalidad como número, debe aprender a abrir su mente y ser más receptivo ante lo que lo abraza cada día.
Respeta al viento. Y al agua, al fuego, a la tierra. Elementos poderosos que forjan las maravillas de las que estoy hablando. Al final de cuentas, toda la materia es energía que percibimos con nuestros sentidos. El día de hoy un conocido me preguntó: ¿Qué es lo que hace mover a la materia? Es decir, ¿Qué es lo que mueve a las partículas más pequeñas del universo? ¿Existe algo que les da aliento o las anima a moverse? ¿Qué es la vida, en estos términos?. Bueno, le contesté, eso sólo nos dice que todavía hay mucho por descubrir, pero lo que sí es seguro, es que nos seguiremos maravillando entre más sepamos y lleguemos a responder completamente esas preguntas. También le mencioné que se dice que en realidad esas respuestas están dentro de nosotros, en nuestro subconsciente, y que el día que logremos abrir esa caja fuerte, sabremos todas esas cosas. Buen asunto para reflexionar.