Reflexión a bordo del autobús
Una pequeña pluma de algún ave flota en el aire, cae lentamente sobre mi pierna. Inconsciente yo del suceso, mis ojos de repente miran a esta inesperada visita a mi persona.
Pequeña pluma, mis ojos se deleitan ante tu belleza, me seduce tu color y la suavidad de tu textura. Delicada e impresionante naturaleza que se hace presente como instrumento para volar por los aires.
Al parecer sólo yo me doy cuenta de su significado, ya que la persona sentada a mi lado se da cuenta de mi embeleso y me mira de una manera extraña.
Pequeña pluma… ¿De dónde vienes? ¿De quién vienes? ¿Cuál es tu intención?
Tu color azul me recuerda los vibrantes ojos de una mujer llena de esperanzas y deseos, de ser acariciada y amada, de ser lleno de vida, de ser.
Te tomo entre mis dedos, delicada, suave y sabiamente.
¿Será la pluma de un ángel? No lo sé, pero la persona sentada a mi lado ha perdido el interés y voltea hacia la calle, hacia unas palomas que caminan sobre el concreto caliente. Su mirada se pierde en ellas…tal vez esté aprendiendo algo.
Atte. Ernesto
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