
Y bien, nuestros sentidos se encuentran alertas ante los acontecimientos de nuestro planeta, que parecen estar acelerándose, sobre todo en cuestiones de desastres naturales. Por si fuera poco, el género humano se encarga de aderezar la situación, agregando un naciente conflicto internacional en Libia. Según algunos conocedores del momento que representa el venidero año del 2012, conforme llegue esta fecha observaremos con mayor frecuencia e intensidad este tipo de sucesos, para experimentar un gran cambio después.
Parece que la sensación del correr del tiempo se acelerara. Da la impresión de que los días duran menos y de que pasan más cosas en poco tiempo, dando apenas oportunidad de asimilarlo. Desde el punto de vista de la ciencia, lo anterior tiene su soporte. Se menciona que la tierra (y claro, todo lo que está sobre ella) tiene una vibración natural, una frecuencia, que es posible medir. Pero han detectado que desde hace pocos años, esta frecuencia ha ido cambiando, aumentando el número de ciclos por segundo, o dicho en otras palabras, la sensación del tiempo también se acelera.
En días recientes escuchaba una de las conferencias del señor David Wilcock, en donde menciona, que después del 2012, cambiará la dimensión del tiempo. Si en este momento se tiene el concepto de pasado, presente y futuro en una representación lineal, supuestamente al llegar al 21 o 22 de diciembre del 2012 el tiempo dejará de ser lineal, para entenderse como un sistema de tres dimensiones en donde estaremos inmersos. Esto significaría que abarcaríamos al mismo tiempo el pasado, presente y futuro, sintiendo cómo se eterniza cada instante y cómo parecería que todo el conocimiento eterno llegaría a nuestra mente. Debe ser una sensación increíble, al menos para los que estamos acostumbrados a no vivir y disfrutar cada momento.
Por lo pronto, los invito a estar al pendiente, con todos nuestros sentidos bien sintonizados y alerta en la naturaleza, sin dejar de vivir con intensidad cada segundo.
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