Guadalajara

Guadalajara
La Ciudad Luminosa...

jueves, 30 de agosto de 2007


Viento Sereno

La calma de aquí es la tempestad de más allá.

Viento sereno que me susurra al oído y me anuncia su fuerza secreta.

Me avisa y me previene de sus inevitables consecuencias, las que todo el mundo ve pero se niega a reconocer, tan sólo por la absurda necedad del qué dirán.

Por la absurda ceguera del todo está bien.

Viento sereno, no tienes la culpa de las víctimas de la necedad, no te sientas triste.

Colócate encima de mí y desahógate, que para eso nací.

Alzo la mano y descubro que ya estás aquí; entonces cierro los ojos y percibo todo tu poder.

¿Qué dices, ya te vas, tan pronto?

Bien, sólo recuerda que te estaré esperando. Presiento que recibiré tu visita cada vez con más frecuencia.

¿Será eso bueno? Eso, sólo lo sabes tú.

Atte. Ernesto

lunes, 20 de agosto de 2007

Reflexión a bordo del autobús

Reflexión a bordo del autobús

Una pequeña pluma de algún ave flota en el aire, cae lentamente sobre mi pierna. Inconsciente yo del suceso, mis ojos de repente miran a esta inesperada visita a mi persona.

Pequeña pluma, mis ojos se deleitan ante tu belleza, me seduce tu color y la suavidad de tu textura. Delicada e impresionante naturaleza que se hace presente como instrumento para volar por los aires.

Al parecer sólo yo me doy cuenta de su significado, ya que la persona sentada a mi lado se da cuenta de mi embeleso y me mira de una manera extraña.

Pequeña pluma… ¿De dónde vienes? ¿De quién vienes? ¿Cuál es tu intención?

Tu color azul me recuerda los vibrantes ojos de una mujer llena de esperanzas y deseos, de ser acariciada y amada, de ser lleno de vida, de ser.

Te tomo entre mis dedos, delicada, suave y sabiamente.

¿Será la pluma de un ángel? No lo sé, pero la persona sentada a mi lado ha perdido el interés y voltea hacia la calle, hacia unas palomas que caminan sobre el concreto caliente. Su mirada se pierde en ellas…tal vez esté aprendiendo algo.

Atte. Ernesto