Guadalajara

Guadalajara
La Ciudad Luminosa...

jueves, 18 de marzo de 2010

La importancia del Dormir

La importancia del dormir
Todos los seres vivos estamos regidos por ciertos ciclos naturales. El entorno nos influye de diversas maneras: con las estaciones climáticas a lo largo del año, la posición del sol, la temperatura, así como los ciclos de noche y día. Si observamos a las otras especies que nos rodean, incluyendo plantas y animales, podemos encontrar que todas sus actividades, tanto aquellas que podemos palpar como aquéllas que no (los fenómenos químicos que suceden en su interior) están reguladas por este último ciclo.
El tren de vida al que los seres humanos han estado sometidos debido al desarrollo y las necesidades actuales lo han obligado a ya no respetar estos ciclos naturales, como lo es la fase de sueño a lo largo de 24 horas. Se ha demostrado que a ciertas horas durante la noche nuestro organismo secreta ciertas sustancias (hormonas) que renuevan los componentes de las células que resultaron dañados a lo largo del día.
Todos hemos experimentado los efectos de una noche sin sueño: puede presentarse dolor de cabeza, irritabilidad, falta de energía y de ánimo, entre otros. Lo que sucede cuando no dormimos y hacemos actividades durante la noche es que le estamos demandando un consumo de energía mayor a nuestras células, las cuales, por consiguiente, se ven obligadas a respirar cantidades mayores de oxígeno. Esto tiene como consecuencia la generación de radicales libres, los cuales son subproductos derivados de la utilización de éste oxígeno; los radicales libre tienen la capacidad de oxidar componentes celulares, es decir, de dañarlos, y es en éste momento cuando nuestras células y todo nuestro organismo comienza a sufrir. Y lo anterior aunado al hecho de que no se secretan las hormonas protectoras que mencionaba con anterioridad. AL final, con el paso del tiempo, ésta situación puede ser un factor que predisponga a la aparición de enfermedades como el Alzheimer, Parkinson, infartos al corazón, diabetes, etc.
Así es que ya saben, hagamos lo posible por respetar éstos ciclos naturales. Nuestra salud depende en mucho de ello.

miércoles, 12 de agosto de 2009


El día de hoy me desperté tarde: quizás mi cuerpo esté almacenando energía para iniciar un nuevo ciclo escolar (aunque me inclino a pensar que sólo es flojera, jejeje...). No sé cómo se sientan ustedes, pero últimamante he sentido al planeta bastante cambiado. El clima ya no es como antes, el ciclo de las lluvias está muy alterado. Hace algunas semanas me pareció percibir algo con respecto a esto. No sé se sea real, pero de todo modos se los cuento. Me encontraba caminando bajo el sol, allá por la calzada Lázaro Cárdenas, cerca de la Av. López Mateos en esta bella ciudad de Guadalajara, cuando me refugié en la sombra de un pino. Puse mi mano sobre su tronco, tratando de percibir su energía. En eso, siento que me transmite una extraña sensación de tristeza, como de melancolía, algo difícil de explicar, incluso, me pareció percibir en mi mente unas palabras: ya es demasiado tarde, el daño está hecho. Sentí que esas palabras me las transmitía el planeta en general, lo cual lo siento preocupante. Espero que no sea demasiado tarde, porque de lo contrario pobres de nosotros como especie humana. Lo más probable es que, de ser así, el planeta comience desde ahora un ciclo de renovación o de regreso a su anterior estado de equilibrio, lo cual puede significar desastres para los asentamientos humanos, establecidos muchos de ellos sin tomar en cuenta a la Naturaleza. No queda mas que poner nuestro granote de arena (ya no granito), para intentar regresar a actividades que sean amigables con el medio ambiente, como usar las nuevas tecnologías y evitar seguir abusando y contaminando lo que nos rodea. Se los dejo de tarea.

viernes, 12 de junio de 2009

Por fin!!

Próximamente nuevos escritos!

martes, 20 de noviembre de 2007

Respeta al viento

Respeta al viento. Días serenos que invitan a la reflexión, a la pregunta universal que resuelve la existencia, al conocimiento del cómo y porqué de las cosas. Días que han pasado y que envuelven al alma con un fresco abrazo de vida. La luz del otoño que avanza nos muestra el delicado balance de la energía que mueve a nuestro planeta. Voltea al cielo y siente el viento, siente la energía benéfica que te grita a todos tus poros lo maravilloso que eres y la suerte que tienes al participar del acontecimiento que día a día nos muestra la madre naturaleza.

Pero existe otro lado, la cara B de todo esto. Proviene de la misma creación de la naturaleza, pero desafortunadamente le ha pagado con desprecio, dolor y odio. Es el mismo ser humano del que te hablo. Él puede ser como un ángel por sus acciones, pero también puede ser como un demonio. Hace poco, fui testigo de un video en donde se muestra la crueldad con que se trata a los animales que el ser humano “destina” para la obtención de pieles que servirán como adorno de ropa. Es increíble el grado de dolor que se muestra, y más increíble el nivel de insensibilidad que se observa en las personas que se encargan de cometer semejantes actos. No sé si la “gente” que usa ese tipo de pieles sea consciente de lo que provoca al comprar estos artículos. Es el clásico círculo vicioso.

Pero volvamos a asuntos más positivos, nuestro tema principal: la naturaleza. Tengo enfrente de mí a otras manifestaciones de la naturaleza, por supuesto, está de más decir que todo lo que ella hace es muy bello. A todas partes que volteo observo detalles que me maravillan y me hacen sentir más amor de lo que normalmente siento. Amor por sentir, ver, escuchar, saborear y oler, estas manifestaciones de energía que me rodean a cada momento. Son detalles que ninguna persona debe de perderse si de verdad quiere conocer, aprender el sentido de encontrarse en este momento y en este lugar de la existencia. Así que fuera depresiones, fuera amarguras, que los problemas que nunca faltan son nada en comparación del amor que nos rodea. El ser humano, en su totalidad como número, debe aprender a abrir su mente y ser más receptivo ante lo que lo abraza cada día.

Respeta al viento. Y al agua, al fuego, a la tierra. Elementos poderosos que forjan las maravillas de las que estoy hablando. Al final de cuentas, toda la materia es energía que percibimos con nuestros sentidos. El día de hoy un conocido me preguntó: ¿Qué es lo que hace mover a la materia? Es decir, ¿Qué es lo que mueve a las partículas más pequeñas del universo? ¿Existe algo que les da aliento o las anima a moverse? ¿Qué es la vida, en estos términos?. Bueno, le contesté, eso sólo nos dice que todavía hay mucho por descubrir, pero lo que sí es seguro, es que nos seguiremos maravillando entre más sepamos y lleguemos a responder completamente esas preguntas. También le mencioné que se dice que en realidad esas respuestas están dentro de nosotros, en nuestro subconsciente, y que el día que logremos abrir esa caja fuerte, sabremos todas esas cosas. Buen asunto para reflexionar.

Una Escalera y un Camino

Recuerdo que se vienen a la mente

Como un sueño largo tiempo olvidado.

Es una escalera, suspendida en el tiempo, en el vacío, que nadie usa.

Pero que tiene un propósito. Está allí para ser observada; para orientar a los que están perdidos en el camino de la vida. Un camino que parece largo y muy solitario.

Ése camino de asfalto, con extensiones de terrenos vírgenes a su alrededor, en conjunción perfecta con la escalera a su lado. Parece que se complementan, se hablan en voz baja uno a otro. Secretos que sólo ellos saben, que pertenecen a los observadores de esta pareja de elementos nacidos del sueño.

Con un propósito nacido de un impulso conjunto, la escalera y el camino deciden mudarse de paraje, ya no están contentos.

Se mudan a otro espacio virgen, con muchos secretos nuevos que descubrir.

Los secretos son su alimento.

La escalera y el camino se acercan, se palpan, se dicen uno al otro que su existencia sube y camina al mismo tiempo, dentro de la mente de su creador. Son inmutables desde el mismo momento de su nacimiento, y no perecerán.

Son la inspiración del artista que crea belleza con sus manos, con su intelecto. Son las musas que animan al hombre a crear conciencia de evolución.

La reflexión del camino.

jueves, 30 de agosto de 2007


Viento Sereno

La calma de aquí es la tempestad de más allá.

Viento sereno que me susurra al oído y me anuncia su fuerza secreta.

Me avisa y me previene de sus inevitables consecuencias, las que todo el mundo ve pero se niega a reconocer, tan sólo por la absurda necedad del qué dirán.

Por la absurda ceguera del todo está bien.

Viento sereno, no tienes la culpa de las víctimas de la necedad, no te sientas triste.

Colócate encima de mí y desahógate, que para eso nací.

Alzo la mano y descubro que ya estás aquí; entonces cierro los ojos y percibo todo tu poder.

¿Qué dices, ya te vas, tan pronto?

Bien, sólo recuerda que te estaré esperando. Presiento que recibiré tu visita cada vez con más frecuencia.

¿Será eso bueno? Eso, sólo lo sabes tú.

Atte. Ernesto

lunes, 20 de agosto de 2007

Reflexión a bordo del autobús

Reflexión a bordo del autobús

Una pequeña pluma de algún ave flota en el aire, cae lentamente sobre mi pierna. Inconsciente yo del suceso, mis ojos de repente miran a esta inesperada visita a mi persona.

Pequeña pluma, mis ojos se deleitan ante tu belleza, me seduce tu color y la suavidad de tu textura. Delicada e impresionante naturaleza que se hace presente como instrumento para volar por los aires.

Al parecer sólo yo me doy cuenta de su significado, ya que la persona sentada a mi lado se da cuenta de mi embeleso y me mira de una manera extraña.

Pequeña pluma… ¿De dónde vienes? ¿De quién vienes? ¿Cuál es tu intención?

Tu color azul me recuerda los vibrantes ojos de una mujer llena de esperanzas y deseos, de ser acariciada y amada, de ser lleno de vida, de ser.

Te tomo entre mis dedos, delicada, suave y sabiamente.

¿Será la pluma de un ángel? No lo sé, pero la persona sentada a mi lado ha perdido el interés y voltea hacia la calle, hacia unas palomas que caminan sobre el concreto caliente. Su mirada se pierde en ellas…tal vez esté aprendiendo algo.

Atte. Ernesto